Ruta "Sierra del Trigo"
SIERRA DEL TRIGO
He llegado pronto a la glorieta del pino de la Alcantarilla en Jaén,
creo que ese es su nombre. Solemos quedar en las inmediaciones cuando
salimos de ruta a la sierra. Aprovecho para tomar un café mientras
espero a Manuel Ochando, que me va a recoger en este punto. Salgo de la
cafetería y están cayendo unas gotas, espero que la lluvia no aparezca a
lo largo de la mañana porque tenemos por delante muchas horas de
marcha. Manuel llega puntual y tras llegar el coche de los hermanos
Antonio, Belén y Carlos, partimos para Valdepeñas, donde comenzaremos el
camino.
Se ha decidido comenzar la marcha a medio camino de la pista o carril
que lleva al Puerto de Carboneros, donde termina el hormigón, para que
este tramo no se haga muy tedioso ya que caminar por esta clase de piso
con las botas es muy molesto.
Dejamos los coches bajo unos árboles junto a una cabreriza. En
compañía de los hermanos García Muriana, vamos a realizar la marcha.
Éstos han llegado en su coche delante de nosotros. Comenzamos la subida
con fuerza, como ya es habitual, hasta el Puerto de Carboneros donde el
camino transcurre empinado y zigzagueante por la ladera de la montaña.
Está completamente nublado y el viento es fuerte, lo que nos hace echar
mano de la ropa de abrigo que llevamos en las mochilas.
Coronamos el puerto y vemos que el paisaje es amplio y hermoso. Se
abre ante nuestros ojos, el valle espacioso que está rodeado de montañas
cubiertas de vegetación. Los cortijos de Carboneros y Carbonerillos
están en la ladera por donde bajamos y su blancura da un toque
tradicional a este paisaje, no tanto lo hace la alargada y enorme nave
ganadera, blanca y con tejado verde, que se halla a la izquierda, la
cual mengua el valor paisajístico de este maravilloso valle.
La pista nos baja rápidamente al valle, que no se encuentra en su
mejor momento por la falta de lluvias, pero tengo que reconocer que es
un lugar muy hermoso. Junto al carril por el que descendemos nos
acompaña un riachuelo que baja del manantial del Parralejo produciendo
el agua en su descenso un gorgojeo bonito y relajante.
Continuamos el camino atravesando varias puertas canadienses, que
consisten en unos pasos hechos de rejillas metálicas en el suelo y que
el ganado no se atreve a cruzar por miedo a dañarse sus patas. El carril
continua subiendo y bajando mostrando desde la altura el fondo de los
barrancos y las montañas de enfrente. Giramos a la derecha para entrar
en el valle del cortijo de Fresnedillas. Éste es otro lugar pintoresco,
con su enorme cortijo en el centro, dedicado a la ganadería. Hacemos una
parada para llenar nuestras botellas de agua en la gran fuente
abrevadero de dos caños que se encuentra a la izquierda del cortijo.
Desde aquí se dejan ver ya los enormes molinos eólicos que se encuentran
en la cima de la Sierra del Trigo, meta de nuestra ruta, y a los que
nos hemos ido acercando poco a poco.
Tras abandonar el cortijo iniciamos una larga y pronunciada cuesta,
repleta de curvas y contorneada de cortijos derruidos, que nos hacen
reparar que en otra época esta zona estuvo habitada por un número
considerable de personas. Siguiéndola nos lleva al Puerto del Lobo,
lugar en que dejaremos el carril para comenzar campo a través la subida
a la cima, donde están situados los molinos eólicos, por una
empinadísima pendiente que pone a prueba nuestra resistencia como
montañeros.
El ascenso
lo hemos iniciado en la confluencia de los caminos que van hacia
Frailes por un lado y hacia Carchelejo por el otro y que forman parte de
la ruta GR7 que va desde Tarifa hasta Atenas. En este punto nos
detuvimos para tomar unos alimentos y reponer las fuerzas antes de la
tremenda ascensión que haríamos. Estamos a 1.300 m. de altitud en este
punto donde nos encontramos.
Tras tomar algunos alimentos, iniciamos la subida con calma realizando
un zigzag corto y esquivando los numerosos matorrales que crecen por el
camino. A medida que se asciende, la pendiente se va acentuando hasta
el tramo final en el que ésta se pronuncia aún más consiguiendo que
nuestras pulsaciones aumenten sobremanera. Pero tras el esfuerzo por fin
llegamos a la cima que está a 1.655 m. de altitud. Desde aquí las
vistas son espectaculares y aunque la calima está presente no las
desmerece. El fuerte viento nos invita a descender, no sin antes admirar
el enorme tamaño de los numerosos molinos eólicos que hay en la cumbre
de la Sierra del Trigo. Nos recreamos viendo el movimiento de sus aspas
que un fuerte viento impulsa con fuerza. Tomamos algunas instantáneas,
tras lo cual buscamos una recacha situada en la vertiente opuesta por la
que hemos subido, que es más suave.
Allí
almorzamos dando después un corto reposo a nuestros cuerpos que están
fatigados por la larga marcha que nos ha traído a este hermoso lugar.
Tras el almuerzo y breve reposo que hacemos después iniciamos el
regreso. Lo vamos a acometer por una pista que bordeando la parte baja
de la sierra nos conduce de nuevo tras un buen recorrido al Puerto del
Lobo. Desde este punto comenzamos el regreso en una tarde, que es más
apacible que la mañana , en la que el sol hace acto de presencia y nos
va a acompañar en el largo recorrido de vuelta.
Tras descender de este puerto visitamos de nuevo el cortijo de
Fresnedillas. En uno de los frescos caños de la fuente que tiene este
cortijo, que vienen de un manantial natural, bebemos agua y dándonos
unas manguzadas con el líquido elemento nos refrescamos la cara y cabeza
para expulsar de nuestro cuerpo el calor que nos produce esta intensa
marcha que hoy estamos haciendo.
Miguel,
aprovecha este pequeño descanso para hacer una bonita foto de la fuente y
de una arcaica talla representando un rostro totémico, que alguien
talló en el gordo tronco de un chopo seco que está junto a la fuente.
De nuevo nos ponemos en marcha por el largo carril que nos conducirá
al valle de Carboneros. De trecho en trecho nos cruzamos con algunos
rebaños de borregos que pastan entre los numerosos encinares y quejíos
que tiene la Sierra Sur por la que caminamos. Para hacer más llevadero
el camino de vez en cuando cuento a mis compañeros/ra algunas anécdotas
referidas al tiempo en que el maquis Cencerro estuvo escondido en esta
extensa sierra. Tema éste que sé por los relatos que me contó un pastor
de esta sierra que llegó a estar con Cencerro.
Tras un largo caminar descendemos al valle de Carboneros, ya de
vuelta, cruzando el arroyo que atraviesa este valle y que se dirige al
Nacimiento del río Tercero donde se funde con él. Poco después estamos
ascendiendo de nuevo al Puerto de Carboneros. Nuestro cuerpo está
cansado tras la larga caminata, pero no nos falta el ánimo para llegar a
la cima de este puerto. Por fin descendemos ansiosos de avistar pronto
la cabreriza donde dejamos los coches. Del grupo, cuando llegamos a los
vehículos la que presenta un mayor cansancio es Belén, que sin haber
practicado el senderismo de montaña desde hace bastante tiempo llega al
final de marcha muy cansada. Pero el cansancio se olvida pronto cuando
se ha conseguido cumplir el objetivo que nos marcamos.
En total cuando la tarde ya declina hemos andado subiendo y bajando
cuestas, llaneando y ascendiendo a una abrupta montaña algo más de 25
km. Nos despedimos con afecto y ya relajados en los respectivos coches
regresamos a Jaén, nuestro punto de partida en los vehículos. Miguel,
desde allí regresará en su coche a Martos donde vive.
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